Decomiso de 1.230 Fundas de Colostomía en Ecuador: Una Oportunidad para Debatir el Acceso y los Altos Precios


PRONUNCIAMIENTO DE LA COMUNIDAD DE OSTOMIZADOS

Ante la noticia difundida por varios medios de comunicación sobre la retención de 1.230 fundas de colostomía que habrían intentado ingresar al país sin la declaración correspondiente, como representante de la Comunidad de Ostomizados consideramos necesario realizar algunas reflexiones.

En primer lugar, respetamos el trabajo de las autoridades aduaneras y reconocemos la obligación de cumplir la normativa vigente en materia de importaciones. Sin embargo, este hecho también debe motivar una discusión más profunda sobre las razones que llevan a que exista un mercado paralelo de fundas de colostomía en el país.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué alguien considera rentable introducir fundas de colostomía desde el exterior?

La respuesta no puede limitarse únicamente al decomiso de un cargamento. Detrás de esta situación existen problemas estructurales que afectan diariamente a miles de ecuatorianos ostomizados.

Primero, la disponibilidad de fundas de colostomía en la red pública de salud continúa siendo insuficiente para muchos pacientes. Cuando las entregas son limitadas o se producen interrupciones en el abastecimiento, las familias se ven obligadas a buscar alternativas por cuenta propia.

Segundo, las fundas de colostomía representan un gasto extremadamente alto para la economía de los hogares ecuatorianos. Actualmente, una funda de una pieza de marcas reconocidas puede alcanzar alrededor de USD 10 por unidad y una de origen chino alrededor de los USD 5 en el mercado minorista, mientras que los sistemas de dos piezas pueden superar los USD 25. Se trata de un insumo de uso permanente e indispensable, no de un producto opcional o suntuario.

Para una persona ostomizada, el uso de fundas es una necesidad vital. Sin ellas, se comprometen la higiene, la salud, la posibilidad de trabajar, estudiar y desarrollar una vida digna.

Como comunidad de pacientes, creemos que el país necesita una evaluación técnica y transparente sobre la cadena de costos de estos dispositivos médicos. También es necesario revisar si la carga tributaria, los procesos de importación y la estructura del mercado están contribuyendo a que las fundas de colostomía sean inaccesibles para muchas familias ecuatorianas.

De acuerdo con información disponible en manifiestos y registros de importación, existen casos en los que el valor FOB declarado de determinadas fundas de colostomía sería considerablemente inferior al precio que finalmente paga el paciente. Si bien entre el costo de importación y el precio final intervienen diversos factores —fletes, seguros, impuestos, almacenamiento, registros sanitarios, distribución y comercialización—, resulta legítimo preguntarse si los márgenes existentes son proporcionales y socialmente razonables cuando se trata de productos indispensables para la salud.

La experiencia de otros países de la región demuestra que es posible mejorar el acceso a estos insumos mediante políticas públicas orientadas a reducir barreras económicas y garantizar precios más asequibles.

No estamos justificando el ingreso irregular de productos al país. Lo que señalamos es que cuando un insumo esencial para la salud tiene precios que muchas personas no pueden pagar, inevitablemente aparecen mercados alternativos que intentan satisfacer esa demanda insatisfecha.

Los productos que ingresan de manera ilegal no ofrecen garantías sobre su procedencia, condiciones de almacenamiento, trazabilidad o cumplimiento de los requisitos de registro sanitario, aspectos fundamentales cuando se trata de dispositivos médicos que tienen contacto permanente con la piel y que inciden directamente en la salud y calidad de vida de las personas ostomizadas.

Además, resulta preocupante que productos introducidos al margen de la ley puedan terminar comercializándose a precios similares a los de aquellos importadores y distribuidores que sí cumplen con los procesos de registro sanitario, controles de calidad, obligaciones tributarias y requisitos regulatorios establecidos por el Estado. Esta situación genera una competencia desleal y, al mismo tiempo, expone a los pacientes a riesgos innecesarios

El decomiso de las 1.230 fundas de colostomía no debe analizarse únicamente desde la perspectiva aduanera. También debe convertirse en una oportunidad para abrir un debate nacional sobre el acceso, la disponibilidad y el precio de los dispositivos de ostomía en el Ecuador.

Las aproximadamente 15.000 personas ostomizadas del país merecen productos de calidad, seguros y accesibles. La salud no puede convertirse en un privilegio reservado únicamente para quienes tienen la capacidad económica de pagar altos costos por insumos que son esenciales para vivir con dignidad.

Se necesitan fundas de colostomia de calidad a precios justos 


Comunidad de Ostomizados 


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